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Un Hombre Convierte Un Viejo Avión En Su Casa. Mira Cuando Abre La Puerta Y Revela Lo Que Hay En Su Interior

Si te encontraras un avión en medio del bosque, ¿qué pensarías? ¿Serían los restos de un misterioso accidente aéreo? ¿Un viejo avión hecho chatarra? Si por casualidad te en la localidad de Hillsboro, Oregón, entonces seguramente se trate de la humilde morada de Bruce Campbell, antiguo ingeniero eléctrico retirado que podríamos definir como un hombre muy ingenioso.

A Bruce le gusta transformar aviones que de otro modo se habrían convertido en chatarra, en bonitas obras maestras recicladas. Él cree que los aviones pueden tener mucho potencial más allá de surcar los cielos.

Para ello, ha hecho uso de su buena imaginación, sirviéndose de un avión viejo y un terreno baldío para crear el hogar más singular de la Tierra. ¡Sigue leyendo para ver cómo construyó este exótico domicilio y echar un vistazo en su interior!

1 – Soñando a lo grande

Bruce Campbell, un ingeniero eléctrico retirado de 64 años, siempre tuvo una mente creativa. Cuando tenía poco más de 20 años, compró un terreno de 10 acres por 23,000 dólares en el bosque de Hillsboro, en el condado de Oregón, con una visión muy clara en mente.

 

 

Desde una temprana edad, a Campbell le encantaba jugar con objetos y materiales viejos para crear cosas nuevas. El plan que había pensado desarrollar en esta área de tierra era construir una casa para él mismo sirviéndose de los restos de varias camionetas de carga.

Parecía un plan maravilloso e innovador, pero poco más tarde se enteró de que alguien ya había construido una casa así.

2 – Cambio de planes

Aproximadamente dos décadas después, Bruce Campbell oyó que Joanne Ussery, una peluquera de Mississippi, compró un avión Boeing 727 y lo transformó en su hogar.

Su casa anterior se quemó, así que después de eso decidió construir un hogar funcional dentro del avión, estableciéndose al lado de a un tranquilo lago. La idea de construir una casa a a partir de viejas camionetas ya estaba bastante avanzada, pero Campbell pensó que un avión gigantesco sonaba mucho más innovador y que sería mucho más divertido de construir.

Después de todo, él creía firmemente que los aviones deberían ser salvados de convertirse en chatarra. El terreno no era un problema porque ya poseía 10 acres, pero necesitaba suficiente dinero para comprar y transportar este tipo de vehículo no convencional hasta Oregón.

3 – Comprando un Boeing

En 1999, Campbell decidió comprar un avión Boeing 727 perteneciente a Olympic Airways, con sede en el aeropuerto de Atenas, por la suma de 100,000 dólares. Una adquirida la enorme aeronave, necesitaba transportarlo hasta el bosque en Oregón.

El transporte del avión desde Atenas, Grecia, a Oregón resultó ser la tarea más difícil y costosa a de toda la empresa. Preparar y llevar a cabo la mudanza, así como atender otros aspectos relacionados con esto, le terminaría costando otros 120,000 dólares, lo que significa que el avión término costándole a Campbell un total de 220,000 dólares.

Pero parecía que Campbell terminaría por sacar partido de cada centavo de su dinero a través de cosas que ni se le habían pasado por la cabeza.


4 – La jugada maestra

El emprendedor Bruce Campbell no podía esperar para comenzar a trabajar en su nuevo y enorme proyecto, pero primero tuvo que desplazar el avión hacia los bosques de Oregón.

 

Varios hombres tuvieron que desarmar las alas del avión para poder transportar la nueva adquisición de Campbell al terreno aislado. Desmontaron las alas de manera que Campbell pudo reinstalarlas una vez que el avión estuvo estacionado en su nuevo hogar.

Campbell creía que su nuevo proyecto comenzaría como un “trabajo en progreso”, pero finalmente acabaría transformándose en algo mucho más que eso después de muchos años de duro trabajo e innovación.


5 – Lecciones duramente aprendidas

Al principio, Bruce Campbell consideraba que volar era un negocio divertido sin ninguna ambición en particular, lo único que tenía que ver es de que manera reciclar el avión.


Creía firmemente que los aviones de pasajeros podían transformarse en
casas increíbles en lugar de ser “desechados sin pensar”. Durante muchos años, Campbell trabajó en el fuselaje mientras residía en las camionetas que había en las proximidades. No fue fácil para él establecerse en el bosque, pero tenía un propósito y no se iba a rendir.

Sin embargo, la camioneta estaba infestada de ratones y Campbell se vio obligado a abordar el avión antes de haber obtenido el permiso de construcción. Fue entonces cuando realmente comenzó a entender lo que podía hacer dentro de este espacio, un espacio que uno nunca imaginaría haber sido una aeronave completamente funcional en el pasado

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